lunes, 26 de septiembre de 2016

CONFLICTO


conflicto

   ( articulo de opinión )



La posibilidad de que venza él no ha removido los cimientos de la política en Colombia. En la última semana se han conocido cuatro encuestas sobre la intención de voto de los colombianos en el futuro plebiscito. El sí se impone en dos de los sondeos, uno de los cuales es un estudio encargado por el Gobierno, mientras que el no obtenía más porcentaje de votos en los dos restantes. Estas mediciones fueron las primeras en publicarse, lo que supuso un sacudida en la opinión pública y una pregunta de la que aún sigue sin haber una respuesta clara: ¿Qué pasará si Colombia vota en contra de los acuerdos?

El plebiscito, que se convocará después de que se anuncie el acuerdo final de paz con las FARC, se convirtió en la gran apuesta del presidente, Juan Manuel Santos. Sin necesidad de tener que hacerlo, siempre prometió que realizaría una consulta para refrendar lo negociado en La Habana. Ahí aflora otra de las paradojas de la actualidad colombiana. El mandatario ha sido el único capaz de llevar a buen puerto una negociación de paz con las FARC que ponga fin a una guerra de más de 50 años, que ha dejado cerca de ocho millones de víctimas. Todos sus predecesores lo intentaron, ninguno lo logró. Santos, sin embargo, no ha podido, ni sabido, sacar rédito de un logro que ha contado con los parabienes de la comunidad internacional y de buena parte del espectro político nacional. El mandatario lastra con un alto nivel de impopularidad entre los colombianos. En una encuesta de Ipsos para la revista Semana y RCN, el 65% desaprueba la forma en que el presidente ha gestionado el proceso de paz y el 76% no respalda su gestión en los dos años de su segundo periodo presidencial.


La falta de carisma del mandatario colombiano se antoja como uno de los talones de Aquiles de la campaña a favor del plebiscito. Un hándicap del que se quiere aprovechar su predecesor, Álvaro Uribe, quien ha traspasado la frontera de la paradoja hasta instalarse en la contradicción. Uribe y su partido, Centro Democrático, se volcarán para que triunfe el no en un plebiscito que tacharon de “ilegítimo”. “Decir no al plebiscito es decir sí a la paz”, jugó con el lenguaje Uribe. De hecho, varios senadores han asegurado que, aunque gane el sí, seguirán haciendo campaña contra lo acordado con las FARC. La falta de cárcel para los líderes de la guerrilla es el pilar de una campaña que obvia el respaldo internacional, desde la ONU hasta El Vaticano, una de las instituciones más respetadas por el sector más conservador de Colombia. Uribe busca re negociar algunos de los puntos de los acuerdos con las FARC -además del apartado de justicia no está de acuerdo con que jefes guerrilleros puedan llegar a hacer política-, pero pocos en Colombia dudan que el trasfondo de este nuevo desafío político está su eterna batalla con Santos, quien fue su ministro de Defensa y a quien nombró sucesor. Santos venció hace dos años al candidato de Uribe a las elecciones presidenciales y el Centro Democrático logró unos resultados en los comicios locales del pasado año por debajo de sus expectativas. Uribe, que aún cuenta con una legión de millones de seguidores, ha decidido apostar buena parte de su capital político en lograr un Brexit en el plebiscito. De caer derrotado, sin embargo, podría acercarse más a un 'Uribexit'.



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